Las residencias de ancianos no son esos lugares fríos de hace décadas. En la actualidad, son centros preparados para el cuidado de los mayores, que realizan juntos actividades, tienen asistencia médica y lo necesario para sus cuidados.

Para ello, los trabajadores se esfuerzan en conseguir que el centro se encuentre en condiciones óptimas para sus usuarios. Uno de los aspectos que más importancia tiene en estos centros es la limpieza.

El protocolo de limpieza en las residencias de ancianos está muy cuidado. Los espacios del edificio deben quedar libre de patógenos y virus, ya que podría poner en peligro la salud de los mayores.

Igual que los niños pequeños, las personas mayores tienen el sistema inmunológico susceptibles a enfermedades. Y para evitar riesgos, la limpieza de agentes contaminantes ayuda a evitar el desarrollo de enfermedades.

Por ejemplo, las habitaciones deben ser frescas y luminosa, porque la falta de higiene y la humedad favorece el desarrollo de los gérmenes.

Muchas veces el incumplimiento de las medidas de higiene dificulta prevenir contagios, propiciando la posibilidad de enfermedades.

Conoce el protocolo

El protocolo de limpieza de una residencia es particular, porque hay elementos que tienen que ser desinfectados, como pueden ser camas con estructuras de sujeción, grúas para levantar a los residentes, colchones o asientos para las duchas.

Es imprescindible elaborar un protocolo de limpieza en residencias de ancianos coincidiendo con los cambios de las estaciones del año. El personal no solo debe conocer perfectamente sus tareas, sino que debe recibir cursos de sensibilización sobre el tipo de usuarios que se encuentran en las residencias.

Las habitaciones deben ventilar durante unos 15 minutos. La cama debe reponer sus sábanas cada tres días, en condiciones normales. Hay que evitar sacudirlas ni tirarlas al suelo, sino introducirlas en bolsas resistentes a fluidos y llevarlas al lavadero.

Los muebles se deben aspirar, así como los cojines. Y también limpiar las persianas de las ventanas, quitar el polvo de los aparatos de iluminación y desinfectar los armarios de ropa.

Los suelos deben limpiarse con aspiradora o en húmedo, con una mopa para evitar que el polvo se levante. Se ha de evitar la limpieza en seco con plumeros y escobas.

Los sanitarios como bañeras, lavabos, inodoros, hidromasajes se tienen que desinfectar por dentro y por fuera. También se tratarán los desagües y todas las ranuras. Es necesario limpiar los azulejos y vaciar los contenedores higiénicos.

La cocina debe estar libre de platos sucios y se tienen que limpiar los electrodomésticos

Hay que evitar exponer a los residentes a productos químicos agresivos, y por ello se deben utilizar desinfectantes suaves.

A menudo es más eficiente contratar empresas profesionales. Esto ahorra el gasto de alquilar equipo y comprar productos especiales. Además, es más seguro dejar las tareas más pesadas en manos de profesionales.

Si necesitas personal experto en la materia, ponte en contacto con nosotros.